Resurgimiento de la fiebre amarilla en Venezuela: profesor UManizales investigó sobre las implicaciones de esta situación

Manizales, martes 14 de junio del 2022. Johan Sebastián Hernández Botero, profesor de Medicina de la Universidad de Manizales, participó en el estudio “Resurgimiento de la fiebre amarilla en Venezuela: Implicaciones para viajeros internacionales y países latinoamericanos durante la pandemia de Covid-19”, que dio pie a un artículo de investigación publicado en la revista Travel Medicine and Infectious Disease de Science Direct de Holanda, clasificada en Q1.

La publicación es un artículo editorial en formato de revisión sobre la posible re-emergencia de la fiebre amarilla en Venezuela que enfatiza en los peligros de la enfermedad y de un posible brote no controlado dadas las condiciones sociales, económicas y sanitarias del vecino país.

La fiebre amarilla es una enfermedad transmitida por los mosquitos Hamagogus, insecto selvático, y Aedes, insecto urbano. Los síntomas aparecen entre tres y seis días después de la picadura de un mosquito infectado, en una fase inicial causa fiebre, ictericia (color amarillo en la piel y en los ojos), dolor muscular y de cabeza, escalofríos, pérdida del apetito, náuseas o vómitos. Cuando no se realiza el tratamiento adecuado y a tiempo puede provocar problemas cardiacos, hepáticos y renales, además de sangrado y en ocasiones, la muerte

En el texto se exploran diversos tópicos, desde los últimos hallazgos en la distribución del vector de la enfermedad, así como la descripción de los casos presentados en regiones fronterizas de Venezuela en los últimos años. También se discuten las dificultades en salud pública y las implicaciones y oportunidades en vigilancia epidemiológica dadas las experiencias recientes con SARS-CoV-2.

“Este editorial tiene como propósito constituirse en una alerta sobre la posible re-emergencia de esta enfermedad en una región donde el control podría ser más difícil, así mismo, dejar un referente indexado a los tomadores de decisiones sobre la situación y las implicaciones de su desatención”, indica Hernández Botero.

En este proyecto colaboraron más de 30 científicos, investigadores y salubristas de todo el continente, incluyendo seis miembros de la Asociación Colombiana de Infectología, ACIN, con diversas experticias.

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