Martes 19 de septiembre del 2017

Proyección Social / 2017-09-12 16:49:29

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El campo y la educación superior ¡van de la mano!

El Colegio El Silencio, a través del programa de Escuela Nueva, propició que sus estudiantes, y de los de otras instituciones,  hicieran parte del proyecto Universidad en el Campo. 

 

Dirección de Comunicaciones y Mercadeo

Recorrer la distancia entre Manizales y Samaná, implica cierto tipo de esfuerzos por parte de los viajeros. Entre ellos, un trayecto cargado de curvas casi infinitas, carreteras estampadas con piedras punzantes, cambio de temperaturas entre los 10 y 30 grados centígrados, y profundos abismos que devoran el paisaje. Además, se experimenta cierto cansancio en la espalda, pues el recorrido tarda entre cinco y seis horas, dependiendo de la habilidad del conductor y las particularidades del tráfico.

Nada de ello fue impedimento para que la Universidad de Manizales extendiera sus saberes a esas tierras lejanas. Es así como dos académicos de la Alma Máter: Duván Emilio Ramírez Ospina, decano de la Facultad de Ciencias Contables, Económicas y Administrativas; y Dora Myriam Ríos Londoño, coordinadora del proyecto Universidad en el Campo, emprendieron su recorrido hacia los pliegues de la cumbre andina colombiana, en los que se ubica el territorio samaneño.    

La intención del viaje era clara. Poder graduar a 32 estudiantes de la Vereda El Silencio, situada a 45 minutos del casco urbano, quienes cumplieron los requisitos exigidos por la Institución para recibir sus respectivos títulos como Técnicos Profesionales en Producción Pecuaria y Tecnólogos en Desarrollo Pecuario, gracias al proyecto de Universidad en el Campo. 

“¡Ver 32 sonrisas recibiendo su diploma es gratificante! Y más cuando los graduandos toman la decisión de continuar luchando por sus sueños”, expresa alegre Dora Myriam, coordinadora del Proyecto. “No es fácil estudiar cuando se vive en la montaña”, la lejanía dificulta cumplir muchos sueños”,  “la situación económica es compleja”, son algunos de los comentarios de los habitantes. Sin embargo, esta semilla que siembra la Universidad es un gran impulso para que todos ellos continúen la conquista de nuevos horizontes.

 

Las familias fueron fieles testigos del proceso que los graduandos vivieron durante su  formación. Algunas madres recibieron el diploma en representación de sus hijos. 

 

Este es un proyecto de transformación total para la región y las familias son las más felices con los logros de los estudiantes. Muchos consiguen seguir con un estudio profesional en alguna universidad”, indica Daniel Zuluaga Cardona, secretario del municipio de Samaná.

Toda esta experiencia transcurrió en solo dos días. Tanto el viaje, como el acto de graduación fueron aventuras maratónicas por el poco tiempo con el que se contaba. No obstante, varias cosas quedaron en el recuerdo, como la satisfacción de sentir que la Universidad de Manizales está cumpliendo su labor de formar profesionales con un sentido crítico, permeando incluso aquellos lugares donde el silencio y la lejanía son los protagonistas. También el hecho de sembrar una esperanza en medio de la cumbre andina colombiana, o la imagen de aquellas 32 sonrisas recibiendo su diploma.