Martes 19 de septiembre del 2017

Investigación / 2017-05-05 08:50:33

Síguenos en:

Derecho a la alimentación, tema de estudio UManizales

Las asistencias del grupo de investigación a congresos internacionales, han servido como base para realizar y mejorar proyectos en pro de la lucha contra el hambre.

 

Dirección de Comunicaciones y Mercadeo UManizales

El Grupo de Investigación en Derecho y Sociedad de la Universidad de Manizales, realizó el foro Rol de la Academia en la Lucha contra el Hambre, en el que se debatió la importancia de unir esfuerzos de instituciones educativas y entidades gubernamentales para trabajar en la erradicación del hambre.

El derecho a la alimentación, la justiciabilidad y el análisis de políticas públicas, son temas que el grupo investigador ha incorporado en sus intereses de indagación, convencido de que es necesario que la academia genere las reflexiones y conocimientos necesarios para aportar a la solución de problemáticas sociales vigentes.

UMedia, le realizó una entrevista a María Teresa Carreño Bustamante, decana de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de Manizales, líder del Grupo de investigación, quien habló sobre la importancia de realizar investigaciones que contribuyan a mitigar las situaciones de mala nutrición que se viven en Colombia.

¿Cómo surge el grupo de investigación de Derecho y Sociedad?

Es un grupo de investigación de la Facultad escalafonado en A en Colciencias. La iniciativa nació de todos los procesos académicos que ha adelantado la Universidad, de las exigencias de Colciencias, de la normatividad y de la necesidad de insertarnos en el sistema a través de procesos investigativos.

¿Por qué ahondar en la lucha contra el hambre?

Nosotros llegamos al Observatorio por el Derecho a la Alimentación en América Latina y El Caribe (ODA) a través de unos trabajos interdisciplinarios que realizamos con el Centro de Investigaciones en Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Universidad de Manizales en los años 2008 al 2010; los cuales nos permitieron evidenciar que el derecho a la alimentación como un derecho humano, es vulnerado por medio de los diferentes procesos de empobrecimiento que ha tenido la sociedad. Fue por la publicación de estos resultados que fuimos invitados a la conformación del ODA que tuvo efecto en la ciudad de Bogotá en el año 2011. La iniciativa no fue nuestra, pero los trabajos anticipados que teníamos nos permitieron ingresar como universidad cofundadora del Observatorio.

¿Cuál ha sido el rol de la Universidad en este proceso?

La ayuda de la Institución ha sido muy valiosa, esto se evidencia, primero en que se vinculó al Observatorio como Universidad cofundadora. Segundo, por el apoyo permanente que da a los procesos investigativos y el cual nosotros hemos aprovechado para insertar una línea por el derecho a la alimentación en el grupo de Derecho y Sociedad. La línea en este momento está liderada por la profesora Valentina González. Lo que hemos realizado se puede demostrar en los seis artículos científicos publicados, tres capítulos de libros, 4 eventos, 5 ponencias internacionales alrededor de este tema. Ligado a esto, es importante resaltar el impacto social que hemos alcanzado, porque hemos hecho socializaciones con la comunidad y con las instituciones administrativas y políticas de la Ciudad. Justamente el evento Rol de la Academia en la Lucha Contra el Hambre, nos lleva a la firma de un pacto entre la Universidad, y las autoridades políticas y administrativas, que tienen capacidad para la toma de decisiones y nos interesa que estos resultados investigativos sean puestos en escena. Con la vinculación de otros actores, lograríamos tener un alcance más importante.

Como grupo, ¿qué impactos sociales visualizan con los trabajos desarrollados?

Esta es una de las metas que tenemos en el grupo de investigación, que es alcanzar el objetivo teleológico que también plantea la Universidad en su Misión y en su Visión, que es la producción de un conocimiento pertinente y válido, pero ante todo, apostándole a la transformación social. La idea que es que estos resultados efectivamente impacten en el cambio y ayuden a que estos se den, porque son resultados con evidencias, datos empíricos, argumentaciones y sustentación.

¿Cuál cree que es el mejor camino para luchar contra el hambre y no caer en el asistencialismo?

Nosotros hicimos una investigación, que justamente contempla el papel del empoderamiento y el agenciamiento. Yo diría que la mejor manera es la formación, la capacitación en política ciudadana y en todos los aspectos de una sociedad, para que sean capaces de defender sus derechos que es justamente lo que promulga nuestra constitución de 1991, un estado social de derecho que no se constituye a través del asistencialismo de un ente abstracto, sino por medio de la participación de sus asociados. La gente piensa que el Estado es algo que está por allá lejos, pero en el estado social de derecho, el Estado somos todos; y si asumimos el rol y el papel que nos corresponde somos nosotros quienes vamos a reconstruir el Estado.

¿Qué expectativas tienen con la firma del Pacto?

El paso a seguir será seguir consolidando la línea de investigación a través de proyectos y en este momento consolidar las alianzas que hemos firmado con el señor gobernador, con los alcaldes asistentes, con las instituciones como Bienestar Familiar. La idea es reunirnos y pensar cómo estas instituciones pueden ser partícipes en los procesos investigativos.

Generalmente hay unas zonas más vulnerables a la problemática del hambre, ¿cree que se debería incluir entre esta lista a Caldas?

De acuerdo con los informes que presentaron en el Foro los directores de la FAO, y la embajadora Hambre Cero, justamente Caldas es uno de los departamentos mejor rankiados, respecto de la lucha contra el hambre comparada con el resto del País. Sin embargo, vemos un 36% de poblaciones en estado de vulnerabilidad. Diríamos que estamos muy bien en el contexto nacional, pero, como dice el dicho “En tierra de ciegos, el tuerto es rey”, pienso que no podemos hacerle la apuesta a esta diferenciación que hay allí, porque sigue siendo un porcentaje muy alto y es justo sobre lo que nosotros estamos trabajando en términos de pensar, que seamos ese lugar soñado, tendríamos que bajar ese 36% a un 5%, lo ideal sería hambre cero, que es lo que se plantea en este momento en la ONU.

Las asistencias del grupo de investigación a congresos internacionales, han servido como base para realizar y mejorar proyectos en pro de la lucha contra el hambre.

Dirección de Comunicaciones y Mercadeo UManizales

El Grupo de Investigación en Derecho y Sociedad de la Universidad de Manizales, realizó el foro Rol de la Academia en la Lucha contra el Hambre, en el que se debatió la importancia de unir esfuerzos de instituciones educativas y entidades gubernamentales para trabajar en la erradicación del hambre.

El derecho a la alimentación, la justiciabilidad y el análisis de políticas públicas, son temas que el grupo investigador ha incorporado en sus intereses de indagación, convencido de que es necesario que la academia genere las reflexiones y conocimientos necesarios para aportar a la solución de problemáticas sociales vigentes.

UMedia, le realizó una entrevista a María Teresa Carreño Bustamante, decana de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de Manizales, líder del Grupo de investigación, quien habló sobre la importancia de realizar investigaciones que contribuyan a mitigar las situaciones de mala nutrición que se viven en Colombia.

¿Cómo surge el grupo de investigación de Derecho y Sociedad?

Es un grupo de investigación de la Facultad escalafonado en A en Colciencias. La iniciativa nació de todos los procesos académicos que ha adelantado la Universidad, de las exigencias de Colciencias, de la normatividad y de la necesidad de insertarnos en el sistema a través de procesos investigativos.

¿Por qué ahondar en la lucha contra el hambre?

Nosotros llegamos al Observatorio por el Derecho a la Alimentación en América Latina y El Caribe (ODA) a través de unos trabajos interdisciplinarios que realizamos con el Centro de Investigaciones en Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Universidad de Manizales en los años 2008 al 2010; los cuales nos permitieron evidenciar que el derecho a la alimentación como un derecho humano, es vulnerado por medio de los diferentes procesos de empobrecimiento que ha tenido la sociedad. Fue por la publicación de estos resultados que fuimos invitados a la conformación del ODA que tuvo efecto en la ciudad de Bogotá en el año 2011. La iniciativa no fue nuestra, pero los trabajos anticipados que teníamos nos permitieron ingresar como universidad cofundadora del Observatorio.

¿Cuál ha sido el rol de la Universidad en este proceso?

La ayuda de la Institución ha sido muy valiosa, esto se evidencia, primero en que se vinculó al Observatorio como Universidad cofundadora. Segundo, por el apoyo permanente que da a los procesos investigativos y el cual nosotros hemos aprovechado para insertar una línea por el derecho a la alimentación en el grupo de Derecho y Sociedad. La línea en este momento está liderada por la profesora Valentina González. Lo que hemos realizado se puede demostrar en los seis artículos científicos publicados, tres capítulos de libros, 4 eventos, 5 ponencias internacionales alrededor de este tema. Ligado a esto, es importante resaltar el impacto social que hemos alcanzado, porque hemos hecho socializaciones con la comunidad y con las instituciones administrativas y políticas de la Ciudad. Justamente el evento Rol de la Academia en la Lucha Contra el Hambre, nos lleva a la firma de un pacto entre la Universidad, y las autoridades políticas y administrativas, que tienen capacidad para la toma de decisiones y nos interesa que estos resultados investigativos sean puestos en escena. Con la vinculación de otros actores, lograríamos tener un alcance más importante.

Como grupo, ¿qué impactos sociales visualizan con los trabajos desarrollados?

Esta es una de las metas que tenemos en el grupo de investigación, que es alcanzar el objetivo teleológico que también plantea la Universidad en su Misión y en su Visión, que es la producción de un conocimiento pertinente y válido, pero ante todo, apostándole a la transformación social. La idea que es que estos resultados efectivamente impacten en el cambio y ayuden a que estos se den, porque son resultados con evidencias, datos empíricos, argumentaciones y sustentación.

¿Cuál cree que es el mejor camino para luchar contra el hambre y no caer en el asistencialismo?

Nosotros hicimos una investigación, que justamente contempla el papel del empoderamiento y el agenciamiento. Yo diría que la mejor manera es la formación, la capacitación en política ciudadana y en todos los aspectos de una sociedad, para que sean capaces de defender sus derechos que es justamente lo que promulga nuestra constitución de 1991, un estado social de derecho que no se constituye a través del asistencialismo de un ente abstracto, sino por medio de la participación de sus asociados. La gente piensa que el Estado es algo que está por allá lejos, pero en el estado social de derecho, el Estado somos todos; y si asumimos el rol y el papel que nos corresponde somos nosotros quienes vamos a reconstruir el Estado.

¿Qué expectativas tienen con la firma del Pacto?

El paso a seguir será seguir consolidando la línea de investigación a través de proyectos y en este momento consolidar las alianzas que hemos firmado con el señor gobernador, con los alcaldes asistentes, con las instituciones como Bienestar Familiar. La idea es reunirnos y pensar cómo estas instituciones pueden ser partícipes en los procesos investigativos.

Generalmente hay unas zonas más vulnerables a la problemática del hambre, ¿cree que se debería incluir entre esta lista a Caldas?

De acuerdo con los informes que presentaron en el Foro los directores de la FAO, y la embajadora Hambre Cero, justamente Caldas es uno de los departamentos mejor rankiados, respecto de la lucha contra el hambre comparada con el resto del País. Sin embargo, vemos un 36% de poblaciones en estado de vulnerabilidad. Diríamos que estamos muy bien en el contexto nacional, pero, como dice el dicho “En tierra de ciegos, el tuerto es rey”, pienso que no podemos hacerle la apuesta a esta diferenciación que hay allí, porque sigue siendo un porcentaje muy alto y es justo sobre lo que nosotros estamos trabajando en términos de pensar, que seamos ese lugar soñado, tendríamos que bajar ese 36% a un 5%, lo ideal sería hambre cero, que es lo que se plantea en este momento en la ONU.