Sabado 27 de mayo del 2017

Proyección Social

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Entrevista con Olga Behar: "los jóvenes no cubrieron la guerra, entonces pueden cubrir el camino hacia la paz con más libertad"

Ha escrito alrededor de ocho libros, dentro de los que se destacan Noches de humo (1988), El Clan de los 12 Apóstoles (2011) y Más fuerte que el Holocausto (2016).

 

Olga Behar es una escritora, periodista y politóloga colombiana. Estudió comunicación social en la Universidad Jorge Tadeo Lozano y tiene una maestría en ciencias políticas de la Universidad Javeriana. Actualmente, es directora de la Unidad de Medios de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Santiago de Cali y docente, en la misma.

La Periodista estuvo en la Universidad de Manizales participando como invitada en la Cátedra de Periodismo Orlando Sierra y en el II Encuentro de Profesores-Directores de Medios Escritos Universitarios. Además, aprovechó su visita para asistir a la ceremonia del 4°Premio Nacional de Periodismo Escrito Universitario Orlando Sierra Hernández, eventos desarrollados por el programa de Comunicación Social y Periodismo.

Conocida ampliamente por dedicarse al periodismo investigativo, Behar abordó la importancia del periodismo en el momento histórico que vive el tema de la Paz en Colombia y sus intervenciones giraron alrededor de la necesidad de que no sólo los periodistas, sino todos los colombianos, se asuman como actores, pero principalmente como autores de realidad. Umedia la entrevistó y estas fueron las visiones que compartió con el medio:

Umedia: ¿Cuál es su historia con el periodismo, por qué le gustó esta profesión?

Olga Behar: Creo que yo llegué como ha llegado mucha gente, de pronto por carambola al periodismo, en realidad lo que quería estudiar era cine pero en aquellas épocas de los años 70 pues uno hacía lo que el papá le decía; entonces él consideró que mejor estudiara una carrera más general como del área de la comunicación y me hiciera una especialización en cine; sin embargo la vida me fue llevando muy rápidamente a entrar a los medios de comunicación. Cuando estaba en primer semestre tuve la gran oportunidad de conocer algunas personas en la cadena radial Todelar y empecé a trabajar en la sección deportiva y allí me quedé en el periodismo, me atrapó.

Um: ¿Comparado el periodismo de la época con el actual? ¿Cree que ha mejorado?

OB: Yo creo que como en todas las épocas de la historia universal, ninguna época es mejor o peor que otra, cada época tiene sus cosas buenas y tiene sus cosas menos buenas. Yo creo que en esa época el periodismo se hacía con mayor profundidad, con mayor vocación y pasión. Hoy los jóvenes uno los ve en el escritorio, un poquito más pegados a las nuevas tecnologías, también, con la particularidad de que los medios han cambiado mucho, hoy se privilegia el escritorio por sobre ir a la fuente, porque es más barato y porque también, hasta cierto punto es menos riesgoso.

Hoy los profesionales que llegan a los medios puede que sean mejor formados académicamente. Antes el periodista llegaba a ser periodista después de hacer una carrera como mensajero, cargar los cables que venían en los teletipos de las agencias internacionales, y en realidad creo que cuando alguien llegaba ya a ser reportero, a ser periodista, era una gran conquista.

Hoy decirle a un estudiante que se gradúa que cargue cables o que haga reseñas de prensa, se va a sentir degradado y no entiende que hay que arrancar de abajo para conocer el detalle y la minucia, uno no puede llegar a ser gerente antes de haber sido empleado.

Yo sí pienso que había cosas mejores y había cosas menos buenas, por ejemplo, nosotros no teníamos celulares, no teníamos las cámaras digitales de hoy en día. Hoy los chicos lo tienen todo a la mano, lo que hacemos nosotros los docentes es enseñarles a enriquecer ese potencial que tienen en materia tecnológica, para que sean integrales y tengan conocimientos y competencias cuando llegan a los medios.

Um: ¿Cómo ha visto el papel que han cumplido los medios en el proceso de paz?

OB: Yo creo que el rol de los medios es histórico en dos sentidos. Primero, yo creo que los grandes medios han tenido una responsabilidad muy grande y es que han sido victimarios. A mí me encantaría ver a un directivo de un gran medio de comunicación llegar a la comisión de la verdad y decir: sí, fui un victimario durante 20 años, y vengo acá a confesar mis culpas ¡eso sería histórico!. Ese sería el primer papel, identificar los victimarios y las víctimas, porque ha habido muchas víctimas, varias de ellas mortales, dentro de este conflicto.

Por otro lado, creo que tenemos una misión, que es trascendental, y es un reto gigante, que es el de contribuir a la construcción de la memoria histórica del conflicto colombiano, creo que tenemos las herramientas, los conocimientos, las destrezas, es solo que haya la voluntad de hacerlo.

Um: ¿Qué perspectiva asumir para narrar el conflicto colombiano?

OB: Yo pienso que los jóvenes tienen, a diferencia de nosotros lo viejos, una gran ventaja, nosotros tenemos las taras y la problemática de haber cubierto el conflicto durante treinta años, nosotros tenemos que cambiar un chip y decir que ya no vamos a contar la guerra, que vamos a contar la paz, ese chip mental es jodido de cambiar súbitamente.

Contrario a nosotros, los jóvenes no cubrieron la guerra, entonces pueden cubrir el camino hacia la paz con más libertad y con menos defectos, con menos complicaciones que nosotros.

Um: ¿Cuál es el aporte del periodismo investigativo al posconflicto?

OB: El periodismo investigativo, no es el que te permite narrar algo superficialmente, o entrevistar a alguien y quedarnos con la sola entrevista. En el periodismo investigativo vamos a la fuente, contextualizamos, buscamos fuente contra fuente o documento. Yo creo que las herramientas del periodismo investigativo están tan a la mano, como las herramientas que pueden tener un fiscal o un juez. Estamos casi que al mismo nivel, e incluso fiscales que he conocido, dicen que nosotros podemos llegar más allá de donde ellos llegan, porque ellos para todo tienen que conseguir la prueba. Nosotros con el tema del contexto y con el tema de los testimonios podemos construir historias.

Um: ¿Considera que en esta etapa del posacuerdo, es necesario recurrir a otros lenguajes?

OB: Yo creo que ese no es un papel nuestro como periodistas, yo creo que es un papel de la justicia. Yo más que víctima utilizo un término que es más largo y es ‘ciudadanos afectados por el conflicto’, no me gustan los términos de víctimas y victimarios, aunque a veces los tengamos que usar. Yo creo que son quienes infringieron la ley, y quienes afectaron a otros ciudadanos, pero es la justicia la que les da el título, no nosotros como narradores de historias.

Um: ¿Bajo qué criterio selecciona las historias que incluye en sus libros?

OB: Yo creo que hacer un libro es como meterse en la bola de cristal de un brujo, en primer lugar hay una energía que hace que el tema llegue a mí, yo no busco el tema, el tema me atrapa y me invade, me quita el sueño y tengo que hacerle caso al tema o al personaje que de pronto aparece en mi vida, los libros en los que yo escojo la temática han sido muy pocos. En este momento estoy terminando un nuevo libro que se va a llamar “Ahijados para nunca olvidar”, es el producto de un proyecto de investigación que estamos desarrollando hace tres años en la universidad y que yo dirijo sobre herramientas edu-comunicativas de intervención para la resocialización de adolescentes infractores, ha sido un reto espectacular y ya se ven los resultados en cuanto a que los jóvenes entiendan que a través de la comunicación y del periodismo pueden dejar de salir del círculo de la violencia; ese libro lo tengo que entregar a finales de abril.

Um: ¿Considera que lo que escribe se cataloga dentro del género periodismo literario?

OB: Yo creo que hay de todo, yo creo que hoy en día es como tan difícil enmarcar las obras, yo creo por ejemplo que mi última obra Más fuerte que el Holocausto, indudablemente es una novela histórica, pero si usted la lee, usted ve ahí plasmadas todas las herramientas del periodismo literario y del periodismo investigativo.

Yo siempre sigo un consejo, que me dio Gabriel García Márquez, él me dijo un día, “tú escribes con el corazón y tú escribes lo que te da la gana, después que vengan los críticos y le metan el cuadro, que lo cuadriculen y que digan qué fue lo que hiciste”. A veces, me decía Gabo, “yo leo análisis que hay sobre mis obras y yo quedo perplejo, me pregunto si la verdad hice eso, carajo, no tenía idea que yo había hecho eso”. Entonces yo escribo siguiendo su consejo de escribir con el corazón, ya ustedes los lectores o los analistas, dirán qué es.

Um: ¿Tiene algún consejo para los jóvenes que quieren dedicarse a hacer periodismo literario?

OB: El único consejo que les doy es que si lo quieren hacer, que lo hagan, que derriben los muros y las fronteras de la censura, de la agenda de los medios de comunicación. Yo creo que el periodismo literario más que nada es un esfuerzo personal de cada uno, que si uno lo logra publicar en un medio grande, pues es fantástico, si no, hay muchos medios por los que se puede hacer ahora una publicación.