Martes 24 de Enero del 2017

Estudiantes

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Dos jóvenes universitarios cristalizan sus pensamientos en el papel

Alejandro Osorio Salazar y Esteban Gallego González, fueron los ganadores de la VIII versión del Concurso de Cuento Corto Universitario.

Foto: cortesía Alejandro y Esteban.

 

Dirección de Comunicaciones y Mercadeo

En medio del discurso, llegó la frase seductora: “la escritura, y quien la ejerce, son horizontes de esperanzas”. Se trataba de las palabras de apertura del acto de premiación del VIII Concurso de Cuento Corto Universitario, promovido por el Departamento de Humanidades y el área de Extensión Cultural de la Universidad de Manizales.   

Siete personas conformaron el espacio. Entre ellas, los dos ganadores: Alejandro Osorio Salazar, estudiante de Comunicación Social y Periodismo, quien con su obra Los Huevos de la Gallina, logró ocupar el primer puesto; y Esteban Gallego González, también de Comunicación, que conquistó el segundo lugar con su relato: La guerra y el ser.

Varias reflexiones giraron en torno a las historias premiadas y al arte de escribir, en un intento por engrandecer este talento  que ha perdido vigor en muchos jóvenes, producto de la dificultad que se presenta en ellos para generar encuentros con el papel y plasmar sus pensamientos. Algunos llaman a este fenómeno la crisis de la hoja en blanco.

Luis Ospina Carvajal, director del Departamento de Humanidades de la Alma Máter, siente que los cuentos son formas de expresar realidades, de contar situaciones que son cercanas a nuestras vidas. “En el fondo, son una especie de autobiografía, que en muchos casos contiene elementos de ficción”, complementa.

Han pasado 40 minutos, y ya es tiempo de nombrar a los galardonados. El  primer lugar se lo lleva Alejandro, que recibe 350.000 mil pesos, y el segundo, Esteban, 250.000 mil. En total, concursaron 38 cuentos de docentes, egresados y estudiantes.

Esta iniciativa de premiar el talento literario, solo es para personal interno de la Universidad, y es una apuesta institucional que busca  promover la participación artística de la comunidad académica, entendiendo que la cultura hace parte del proceso educativo.

 

¿Cuál fue la inspiración de sus escritos?

Alejandro Osorio: tengo un monólogo que se llama Los Huevos de la Gallina, y allí se cuenta la historia de Francisco, quien perdió a su familia. La guerrilla la mató, e hizo un sancocho con ella.

Esteban Gallego: meses antes de escribir el cuento, había conocido a un ex guerrillero. Me contó un poco de su historia. Fue carpintero y profesor de escuela, pero le tocó llegar a la guerrilla. Me basé en su experiencia de vida, y en cómo vivió su proceso de reintegración a la sociedad civil.  

 

¿Qué se necesita para escribir?

Alejandro: primero, enamorarse de la historia y conocerla bien. Segundo, amar a los personajes. 

Esteban: se debe entender la importancia de lo que se escribe y ser consciente de que los textos serán leídos por la sociedad. 

 

¿Qué autor los acompañó en el proceso de creación literaria?

Alejandro: por ahora no me estoy basando tanto en un escritor, sino en un dramaturgo y director colombiano, Fabio Rubiano. Tiene una obra que es emblema, Labio de Libre, y me ha dado muchas bases para mis creaciones. Además, porque mi cuento es una adaptación del teatro a la literatura.    

Esteban: si uno lee algo sobre un escritor, definitivamente termina por influenciarnos. En mi caso, me dejé capturar de Gabriel García Márquez. 

 

El proceso de construcción de relatos de estos dos jóvenes ha sido apoyado por Luis Felipe Valencia Tamayo, docente del programa de Comunicación Social y Periodismo de la Institución. Felipe cuenta con un Semillero de Literatura que permite ejercitar habilidades escriturales en los estudiantes, y en cualquier otra persona que desee explorar su talento en el mundo de las letras.