Martes 19 de septiembre del 2017

Proyección Social / 2016-09-30 16:44:36

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“Se está apelando a mensajes que no contribuyen a fortalecer la democracia electoral”: Armando Novoa García, magistrado del CNE

Armando Novoa García, magistrado del Consejo Nacional Electoral, fue el invitado especial al Séptimo ConversaPaz, programado por el Departamento de Humanidades de la Universidad de Manizales.

 

Dirección de Comunicaciones y Mercadeo

 

Territorio, paz y sistema electoral fue la temática del Séptimo ConversaPaz, realizado por el Departamento de Humanidades de la Universidad de Manizales. Armando Novoa García, magistrado del Consejo Nacional Electoral, CNE, fue el invitado especial, quien basó su intervención en el Plebiscito por la Paz que se votará el próximo domingo.

El experto explicó que el plebiscito está contemplado en la Constitución Política de 1991 como uno de los mecanismos de participación ciudadana, asunto de suma importancia para el País a partir de esta carta magna. En este sentido, tiene legitimidad, señala García Novoa, quien dice que esta figura no es tan detallada como el referendo, cuyo umbral es del 25%. La ley no ha reglamentado el plebiscito, por lo que es más difícil precisar sus condiciones.

Según el Magistrado, el plebiscito es un mecanismo a discreción del presidente, quien decide si convoca o no al pueblo para que se pronuncie frente a asuntos públicos y/o de gobierno. El referendo es un texto normativo, como el que realizó el ex presidente Álvaro Uribe Vélez en el 2003, con 18 puntos para modificar 50 normas constitucionales. En el plebiscito, se pregunta si el pueblo acompaña o no al presidente en una decisión de gobierno. Ambos son mecanismos de participación pero con diferentes características.

Durante el ConversaPaz se discutió sobre si el Plebiscito por la Paz tiene o no carácter vinculante, es decir, de obligatoriedad frente a sus resultados. Se estableció que no desde el punto de vista normativo, a diferencia del referendo, en el que se vota una norma e implica una reforma. No obstante, sí tiene un impacto político, que a juicio del invitado, a veces pesa más que lo normativo, pues se genera una legitimación o deslegitimación, un compromiso si gana el Sí, o nulo espacio para implementación del Acuerdo, si gana el No.

Aclaró Novoa García que la Constitución le da al Presidente competencias para que firme el Acuerdo, por lo que la convocatoria a plebiscito resulta innecesaria, y su resultado no altera las atribuciones presidenciales para suscribirlo.

 

Garantías

                                                                 

Al Consejo Nacional Electoral le corresponde arbitrar la controversia ciudadana frente a la decisión del Gobierno de convocar al Plebiscito; hacer cumplir las reglas, garantizar el voto libre y autónomo, regular la publicidad, equilibrar la difusión y vigilar que sea legítimo.

En este sentido fijó algunas reglas: principio de igualdad para las campañas; conformación de comités  de todo tipo, resultando 150 por el Sí y 50 por el No; topes de financiación y reporte de gastos, entre otros aspectos.

En su intervención, el Magistrado fue crítico con algunas encuestas, frente a las cuales señaló que solo deberían medir intención de voto, no inducir respuestas, pues esto ocasiona una distorsión y manipulación de la opinión pública, y por ausencia de un criterio de rigurosidad técnica, se convierten en un fraude contra los electores.

Sobre las garantías, hizo algunas precisiones: no se ha dado un proselitismo armado, ya que el Acuerdo es monitoreado por delegados del Consejo de Seguridad de la ONU y otras instancias. Aún así, enfatizó en que no deben existir presiones. También aseguró que se confunde pedagogía con propaganda, y que la Corte estipuló que los funcionarios públicos sí se pueden hacer campaña, y que respecto a la afirmación de que la pregunta del Plebiscito es tendenciosa, por el hecho de que resume en un solo aspecto los contenidos del Acuerdo, la Corte asume que son los ciudadanos quienes ponderan dichos contenidos.

Por último, el invitado expresó que se está apelando a mensajes que no contribuyen a fortalecer la democracia electoral, sino a generar miedo, lo que atribuyó a la complejidad de una campaña tan corta, en la que se imponen las inclinaciones emocionales. Según su criterio, estos mensajes no construyen ciudadanía, sino que inducen a tomar decisiones basadas en el miedo. “En un momento tan trascendental hay que cuestionarse sobre los límites de la libertad de expresión.”

Finalmente, dejó una reflexión sobre si saldremos fortalecidos como sociedad después de este debate tan polarizado, e insistió en la necesidad de ponerse en el lugar del otro, respetar su opinión, y construir a partir de lo legítimo, no de mentiras y distorsiones.