Lunes 25 de septiembre del 2017

Proyección Social / 2016-09-30 16:21:46

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“Cuando hay libertad, todo lo demás sobra:” José de San Martín.

Estudiantes y empresarios hicieron parte de la actividad social desarrollada en la cárcel de varones de la ciudad de Manizales.

 

Dirección de Comunicaciones y Mercadeo

Esta es una de esas crónicas cortas. Esas que empiezan a las 8:00 de la mañana, cuando el equipo de voluntarios que entrará a la cárcel de varones de la ciudad de Manizales, ya se encuentra listo. Por cada patio del centro penitenciario, un coordinador está encargado del buen desempeño de las actividades y de la seguridad de los visitantes. Enel cronograma de trabajo, se  leen acciones como poner música, pintar murales, realizar torneos de dominó y ajedrez, entre otros. Así mismo, se habla de una repartición de arroz con leche; ¡Claro!, ese mismo que el día antes se había cocinado en la Comuna San José, con la ayuda de varios habitantes de la zona. En total se empacaron 1600.

Se trata de la celebración tradicional de la Fiesta de las Mercedes. Cada año, diferentes asociaciones y voluntarios visitan los centros penitenciarios, procurando brindar momentos agradables a todas aquellas personas que han sido privadas de su libertad.

Se recibieron donaciones de personas comprometidas con la causa social. La Fundación Escuela Contra la Pobreza, el Centro de Escucha Vivir de la Comuna San José de Manizales, y la Universidad de Manizales, hicieron parte de este proceso por su vinculación con la planeación, el montaje, la convocatoria de voluntarios, los permisos requeridos para el ingreso a la cárcel, los artistas, y la compra de materiales, con el ánimo de construir una sociedad en la que todos quepamos. 

Una vez el equipo ingresa al reclusorio, comienza la distribución del personal. “Necesito que agilicemos y que alguien se quede cuidando las cajas del arroz”, expresa Víctor Caicedo Espinosa, líder comunitario y director de la Fundación. Mientras se custodia el alimento, los demás integrantes se distribuyen de acuerdo con las funciones establecidas para cada uno de los patios.

Aquellos que nunca han visitado una cárcel sienten temor. No porque sus vidas corran peligro, sino por la sensación de encierro. Tampoco lo mencionan, pero algunos movimientos corporales involuntarios e inconscientes lo demuestran. No obstante, la seguridad que imparte Víctor en cada uno de los miembros del equipo, hace olvidar cualquier situación de tensión.

 

Aparte de las donaciones para la preparación del arroz con leche, también se recolectaron algunos implementos de aseo como jabón,

crema dental, cepillos de dientes, y rollos de papel higiénico.

 

La mañana transcurre y la cárcel tiene ahora matices más cálidos. Es como decir que se ha pasado del gris al rojo o del negro al amarillo. Y sí, aunque solo sea por unas horas, muchos cautivos lo agradecen y lo disfrutan.A otros no parece importarles mucho este tipo de acciones, mas respetan el espacio.

De retorno, las personas tienen sensaciones distintas. Muchos de los voluntarios pertenecen a centros de educación superior. ¿Qué estamos haciendo desde la academia por la ciudadanía, por contribuir con el desarrollo humano de las regiones? Se preguntan. Otros, cuando cruzan la línea entre el encierro y la libertad, esa misma que está definida por tres puertas de seguridad y muchos guardas, de nuevo piensan:

Historias: mil por escuchar y también por contar. Tiempo: ¡Ja!, eso es lo que hizo falta. Reflexión final: “cuando hay libertad, todo lo demás sobra.” José de San Martín.