Martes 19 de septiembre del 2017

Proyección Social / 2016-08-08 11:50:09

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Poco se habla de las víctimas y menos de los victimarios

La mesa principal del evento estuvo conformada por Sara Victoria Alvarado Salgado, directora del Doctorado en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud; Jaime Pineda Muñoz, coordinador del Seminario de Contexto del Doctorado, Francia Restrepo y Clemencia Ramírez Herrera, conferenciante. Estos espacios académicos y de discusión propiciados por la Universidad de Manizales, reflejan su intención de contribuir a la apropiación social del conocimiento.

 

Dirección de Comunicaciones y Mercadeo

 

En el marco de la Cátedra Manizales, la Colina Iluminada, se construye ciudadanamente, la psicóloga e investigadora Clemencia Ramírez Herrera, se encargó  de presentar algunas evidencias empíricas e investigaciones que muestran la magnitud, no solo de la trata de personas, sino de los medios y los modos de la misma. Y habló particularmente de una investigación realizada en el Eje Cafetero  para ver cómo funciona la trata interna con niños, niñas y adolescentes, en modalidad de explotación sexual. “Es un tema de mucha actualidad, que desafortunadamente ha estado muy invisibilizado por la agenda política”, expresó Ramírez Herrera, psicóloga e investigadora, quien agregó que “mientras se vende un gramo de cocaína una vez, una persona se puede vender muchas veces.”

Los datos sobre la cantidad de personas que han sido o están siendo tratadas en el mundo son incalculables, por la escasa documentación sobre el tema; pero se estima que hay cerca de 2,5 millones de víctimas en el mundo, y de estas, 100.000 son de América Latina. De acuerdo con el Departamento de Estado de Estados Unidos, cada año, de 600.000 a 800.000 personas son víctimas de trata internacional, y de esta cifra, el 80% son mujeres. El DAS en Colombia reportó que de las víctimas de trata de personas, entre 2002 y 2004, el 100% eran mujeres; en 2009 el ICBF recibió 206 denuncias por prostitución infantil y turismo sexual. Según la investigadora, las cifras parecen bajas; sin embargo hay cientos de casos que no son denunciados por miedo o amenazas, y muchos otros aún no están documentados oficialmente. En Colombia, se calcula que hay 25.000 niños explotados sexualmente.

Las voces de algunos niños, niñas y adolescentes que han sido víctimas de la trata de personas expresan: “nos deben educar más, nos deben dar más información, no nos dejen consumir drogas, que las mamás cuando se vuelvan a casar no nos abandonen, no  se debe culpar a los niños y niñas sino a los abusadores, no confíen en todo el mundo.”

Los métodos de prevención son escasos y débiles, hay poca documentación, y sobre todo, abunda el miedo para hablar del tema. Teniendo en cuenta lo anterior, aumenta la dificultad de ayudar a una víctima de trata de personas.Esta actividad con fines de explotación sexual, según la UNODC (Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito), es la adquisición de personas a través de medios inapropiados, como la fuerza, el engaño o el dolo.

 

Para las víctimas, existen países de destino y de origen; las naciones de destino más comunes son: Ecuador, Honduras, Venezuela, Guatemala, Argentina, Chile, Panamá, México y Trinidad y Tobago. Colombia se visibiliza más como lugar de origen, y en cuanto a la trata interna, las zonas de más afluencia son Bogotá, Amazonas, Magdalena, Antioquia y Meta.

 

El proceso de captación, según las investigaciones de Ramírez Herrera, se da de la siguiente manera: en primera instancia existe un captador, que en su mayoría son mujeres y  se encargan de convencer mediante engaños y manipulaciones a la víctima. Después está el facilitador, en general hombres, que aportan el dinero para el transporte y estadía de las personas. En tercer lugar, se encuentra el explotador, instancia en la que abundan hombres, quienes reciben a las víctimas en el lugar de destino y determinan las condiciones de trabajo. Y por último, existe un administrador, que maneja los negocios y las finanzas de un grupo determinado de personas explotadas.

Las modalidades de explotación son diversas: matrimonio servil, extracción de órganos, turismo sexual, servicios forzados, servidumbre, prostitución, esclavitud, entre otras. A las víctimas se les engaña o convence de muchas maneras, sin embargo, existen poblaciones y características específicas que hacen más vulnerables a ciertas personas: consumo de drogas, violencia familiar, embarazo adolescente, inestabilidad emocional, inicio temprano de la vida sexual, uso inadecuado del internet, abuso sexual, bajo nivel educativo en padres de familia, abandono, bajo nivel socio-económico, patrones de comunicación deficientes, poca supervisión de los padres y presión por parte de pares.

Algunas de las poblaciones más vulnerables son aquellas con microtráfico o presencia de actividades ilegales, zonas con pasos fronterizos legales o ilegales, lugares de afluencia turística y  con megaproyectos de construcción o minería.