Martes 19 de septiembre del 2017

Gestión / 2016-08-05 14:48:00

Síguenos en:

Su disciplina y carisma le han otorgado grandeza académica

 

“Un ser humano nunca debe olvidar la humildad y la bondad. Hay que mirar al otro siempre con bondad”: María Teresa Carreño Bustamante, decana de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de Manizales.

 

Dirección de Comunicaciones y Mercadeo

 

Una mujer líder, disciplinada, emprendedora, sencilla y humanista, son cualidades con las que algunos compañeros de trabajo dimensionan a María Teresa Carreño Bustamante, decana de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de Manizales. Pero no solo su gremio opina sobre ella, sino también los estudiantes, que se valen de sus propios recursos narrativos para describirla: “nos gusta porque sabe escuchar”, “es una mujer que puede aportar mucho a la Facultad”, “maneja la humildad y eso es lo importante”, “al menos si uno tiene problemas, se siente el respaldo.

En cuanto al plano profesional, hay bastante que decir. Tanto así, que mediante Resolución número 4829 del 19 de julio de 2016, fue nombrada miembro de la Sala de Evaluación de Administración de Empresas y Derecho de la Comisión Nacional Intersectorial de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior, Conaces.

Este logro se debe a que Carreño Bustamante se postuló a la convocatoria pública que lanzó el Ministerio de Educación Nacional en enero del 2016. En este proceso, estudiaron su hoja de vida, y evaluaron su experiencia y formación académica. Además, le aplicaron un examen escrito y una entrevista.

Ninguno de los puntos anteriores fue impedimento para que ella pudiera continuar con su proceso, pues su paso por el mundo laboral no ha sido en vano. Esto se  vio reflejado el pasado 21 de julio a las 6:00 pm., a través de un correo electrónico, en el que le notificaban su admisión legal a Conaces. ¡Había superado todos los filtros!

María Teresa Carreño llegó a la Universidad hace 20 años. Como una institución que fomenta la educación y la cultura, la UManizales le permitió crecer en la docencia, la investigación, y en lo personal. “Soy un producto UM en un 90%”, expresa Teresa Carreño con una sonrisa en su rostro.

En los ratos libres, o mejor dicho en lo poco que le queda para descansar, suele nadar, caminar, pintar en óleo, ir a cine o ver televisión. Su familia es extensa, pero entre los más cercanos se cuentan su esposo y sus tres hijos, que ya son profesionales.

En su faceta como madre, se considera la mejor del mundo. Siempre ha procurado formar excelentes seres humanos y buenos ciudadanos, en todo el sentido de la palabra. Además, defiende la idea de ser coherente entre lo que se dice y lo que se hace, rechaza toda acción de violencia que atente contra la integridad de una persona, y afirma que se debe dar una lucha muy intensa por la paz y las buenas relaciones. 

El amor por las letras, porque le gusta leer y escribir, lo aprendió de su hermano. María Teresa recuerda aquellos instantes en los que él le enseñaba cuentos cortos de memoria. Y justo cuando llegaban visitas a su casa, él salía con ella y la sentaba en una “banquita” para que recitara los cuentos. Todos en la casa, incluyendo visitantes, la aplaudían y le regalaban algunas monedas. Su hermano, ese maestro ejemplar, la premiaba con un “cocotero” o el llamado dulce “borracho”.

Es entonces cuando comienza a crecer en el mundo de la lectura. Ha consultado muchos autores que la han impactado, pasando sus ojos por clásicos rusos, revolucionarios, ingleses y latinoamericanos. Indica que uno de los enunciados  que recuerda a menudo y relaciona con su quehacer, es el de Hemingway en el libro Por quién doblan las campanas: “nadie es una isla por completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de un continente, una parte de la tierra. Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia; por eso la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; y por tanto, nunca preguntes por quién doblan las campanas, porque están doblando por ti.”

Hoy por hoy, esta mujer incansable continúa creciendo en su campo profesional y personal. En cuanto a este nuevo reto, el Conaces,  espera asumirlo de la mejor manera posible. Sus funciones consistirán principalmente en revisar en el ámbito nacional todos los procesos de registro calificado de pregrados en derecho, especializaciones,  maestrías y doctorados, como también las convalidaciones de títulos en el exterior.