Martes 19 de septiembre del 2017

Gestión / 2016-08-05 14:44:33

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Un reencuentro con Colombia

Diego García, encargado de la Oficina de Educación Global de la Universidad de Denver (Colorado), estuvo en la Universidad de Manizales, para estudiar posibilidades de intercambios estudiantiles y profesorales.

 

Dirección de Comunicaciones y Mercadeo

Después de más de siete horas de viaje desde Denver, la ciudad más grande del estado de Colorado y apodada “Mile-High City” (La Ciudad de una Milla), debido a que su altitud oficial es exactamente una milla; Diego García, al fin se encuentra en la Universidad de Manizales.

 

 

Además de las labores propias de la Comisión, Diego se arroga el papel de traductor, mientras comenta jocosamente que aprendió a hablar español debido a que vivió 15 años en Colombia.  “Mi abuelo era un exportador cafetero de Armenia, mi padre no quería dedicarse al café y decidió viajar en los años cincuenta a los Estados Unidos para formarse como profesional.  Fue así como decidió ser ingeniero e ingresó para ello a la Universidad de Indiana, allí conoció a mi madre, que es americana, pero de origen griego; después de varios años decidió regresarse, y mi madre, de espíritu aventurero, lo siguió sin saber una palabra de español.”

 

Se radicaron en Cali, y tanto Diego como sus tres hermanos, todos mayores que él, estudiaron en colegios bilingües. Su apariencia, al igual que su acento, es lo que él describe entre risas “una mezcla greco-colombiana –americana.”  Su padre, José Jesús García Bermúdez, se especializó en el trabajo con papel, y aunque en su juventud se fue tras el sueño americano, su anhelo es algún día regresar a Colombia y crear una empresa de papel, precisamente en Manizales.

 

Diego con su familia: María Christina García Theodore (madre), José Jesús García Bermúdez (padre), Miguel García (hermano), Elena Schuenemeyer (hermana), Mónica García (hermana).

 

De regreso en Estados Unidos, Diego estudió finanzas y economía, además de un doctorado en educación que le han llevado a cosechar 20 años de experiencia en instituciones de educación superior.  Tuvo la oportunidad de conocer Manizales a la edad de ocho años, debido a que su abuela y bisabuela (quien murió de 114 años), eran oriundas de Santa Rosa, por lo que viajaba a zonas cercanas.

 

Expresa que aunque su trabajo le ha permitido desplazarse por todo el mundo, paradójicamente no había tenido la oportunidad de venir a Colombia, razón por la cual no visitaba el País desde hace 22 años; califica su viaje como “un reencuentro hermosísimo”; de Medellín a Manizales, tuvo la oportunidad de viajar por tierra y asegura que el paisaje le parece extraordinario.

 

Aprovechó su llegada para recordar la sazón colombiana y cataloga su experiencia gastronómica en el país como “maravillosa”, pues en Colorado, donde se encuentra radicado, no hay restaurantes de comida colombiana. Entusiasta, comenta que ha comido patacones con hogao, picada, empanadas y natilla, la cual, precisa, le recuerda a su papá, porque siempre que venían al país, insistía en la natilla. Sin embargo, su entusiasmo aumenta y dice: “aahhh, pero definitivamente lo mejor de Colombia es la gente: amable, hospitalaria, cálida; no importa a dónde vayas, puede ser un decano de una universidad, un obrero, una persona que trabaje en un hotel, siempre son amables.”