Martes 19 de septiembre del 2017

Investigación / 2016-07-22 18:17:53

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La Universidad de Manizales es el corazón de este proceso: Sara Victoria Alvarado Salgado.

La Universidad de Manizales lidera el programa de investigación Sentidos y prácticas políticas de niños, niñas y jóvenes en contextos de vulnerabilidad en el Eje Cafetero, Antioquia y Bogotá, en alianza con instituciones como el Cinde. Uno de sus principales logros es la iniciativa Niños, niñas y jóvenes constructores de paz.

 

Dirección de Comunicaciones y Mercadeo

 

El Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud, Ceanj, de la alianza Cinde-UManizales, realizó un encuentro de socialización del programa de investigación Sentidos y prácticas políticas de niños, niñas y jóvenes en contextos de vulnerabilidad en el Eje Cafetero, Antioquia y Bogotá.

Umedia conversó con Sara Victoria Alvarado Salgado, directora del Ceanj, sobre los avances y retos de esta iniciativa.

 

Durante el Encuentro se habló de reconocer los contextos desde los cuales emerge el Programa. ¿Cuáles son esos contextos?

Yo creería que los contextos son espacios, territorios y vivencias signados fuertemente por las violencias. No solo por la violencia que deviene del conflicto armado en Colombia, sino por aquellas violencias que coexisten en nuestro país por la pobreza, las inseguridades, la corrupción, el sistema de nuestros gobiernos, de nuestra política, por todos los abusos y los maltratos, las imposiciones, las formas de militarización de nuestra sociedad, etc.

Entonces son todos los contextos que están referidos a la violencia porque consideramos que una apuesta por la paz tiene que ser una confrontación radical a la violencia, a cualquier expresión de la violencia, consigo mismo, con otros, con la naturaleza, con el medio, con la vida misma.

 

¿Cómo ha respondido el Programa a estos contextos?

Fundamentalmente en sus pretensiones y en su estructura. En sus pretensiones porque lo que busca es tratar de comprender cómo se dan esos sentidos y prácticas políticas de los niños, las niñas y los jóvenes frente a todas estas múltiples violencias, y en segunda instancia, poder mirar cómo de esas comprensiones y de esas prácticas ligadas a la confrontación de los niños frente a la violencia,  puede encontrar su potencial, y cuáles son todas aquellas formas emergentes como los niños y los jóvenes van encontrando una manera alternativa, distinta y radicalmente opuesta a la violencia.

Este programa trabaja en investigación para comprender esos sentidos y prácticas, y encontrar los caminos para enfrentarlas, pero al mismo tiempo en un componente de intervención donde hace propuestas directas y contundentes desde el programa Niños, Niñas y Jóvenes Constructores de Paz, para crear escenarios y prácticas radicalmente opuestas a estos contextos de violencia. Un tercer gran componente de diseminación, generar visibilidad de los resultados desde distintas piezas comunicativas que le lleguen a la sociedad civil, a las comunidades, a los gobiernos locales, a las instituciones; unos procesos de formación que ayuden desde los hallazgos del programa a afectar las maneras de trabajo de los docentes y los directivos en las instituciones, que logren afectar la manera de formular la política pública, su contenido, la manera cómo los gobiernos locales trabajan con estos contenidos para hacer de ellos lineamientos de política.

 

¿Qué sentidos y prácticas han ido construyendo esos niños, niñas y jóvenes en contextos de vulnerabilidad?

Hay una apuesta por el no al patriarcado, no a las maneras formales institucionales de ejercer la vida democrática del país; eso es una apuesta clara. Yo diría que una segunda apuesta que hemos aprendido con los niños y los jóvenes, es el necesario trabajo desde estrategias pacíficas, desde estrategias no violentas, como formas distintas del accionar público de los niños y los jóvenes.

 

 

¿Cómo las han incorporado?

Esto que yo he nombrado, no es lo que sale de la teoría, ni es de lo que sale de nuestros diálogos con los investigadores, sino que es precisamente lo que hemos aprendido con los niños, niñas y jóvenes, las familias, con estos entornos comunitarios, allí es donde realmente nosotros hemos aprendido y nos hemos cuestionado y hemos entendido que la academia tiene que despojarse, desnudarse de la teoría para ser capaz de mirar, entender, y atender a esas maneras como ellos y ellas interpretan la vida, mucho más sabia y profunda, que la manera como nosotros lo hacemos.

 

Hablemos sobre los avances y retos del Programa

Los avances fundamentales tienen que ver con el desarrollo de las investigaciones y el diseño de las distintas apuestas, la Red, los semilleros, los programas académicos, este encuentro; hemos estado investigando y soñando cómo van a ser todas estas acciones transversales. Cuál es el desafío, todos estos compromisos transversales que son los que van a hacer que el Programa toque la realidad, una cosa es diseñarlos y otra es ponerlos a actuar. Para mí ese es el gran desafío.

 

¿Qué considera usted que es lo más destacado de este programa?

Haber logrado la articulación de cerca de 70 investigadores alrededor de un tema trascendental para el país, y haber logrado que más allá de la suma de diez proyectos, esto se constituya en un aporte integrado y que tiene otras dimensiones que lo hacen programa, a diferencia de lo que son los proyectos. Es precisamente todo este componente de intervención, de formación, de incidencia política, de diez proyectos que tienen que articularse, que están conversando, que están aprendiendo, yo creo que esto no existe en Colombia, es un valor impresionante que hay en la Universidad de Manizales, desde el que le está aportando al País. Yo creo que una experiencia como esta no existe, y eso me parece maravilloso.

 

Precisamente, ¿qué le ha sumado la Universidad de Manizales a todo este proceso?

El papel de la Universidad ha sido fundamental en varios sentidos: primero, aportando financiamiento directo para vincular nuevos proyectos e investigación al Programa; segundo, con investigadores directos financiados por la Institución, que están participando en la mayor parte de estos proyectos; la Universidad la está metiendo con toda, se la está jugando de una manera impresionante, desde su Dirección de Investigaciones, la Dirección de Docencia, sus profesores; no es solo un apoyo tangencial ni logístico, es el corazón.