Investigación galardonada con el Premio Cívico de Manizales Cómo Vamos

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Este año se postularon al premio 140 iniciativas con la participación de 6160 ciudadanos. De ellos, 72% son proyectos en ejecución y 28% ideas. Es de destacar que el 44% de las iniciativas inscritas le apuntaron al reto de educación.

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Cuando se escucha hablar sobre la docencia a Jessica Valeria Sánchez López, profesora investigadora de la Universidad de Manizales, se puede sentir en sus palabras la representación de la siguiente frase de William Arthur Ward: “la enseñanza más que impartir conocimiento, es inspirar el cambio”, pues reconoce en ella misma el deseo de aportar desde los procesos de docencia e investigación, a la formación ciudadana y la transformación social.

Este pensamiento es el que la ha llevado a incursionar en el campo de la investigación y la formulación de políticas públicas en salud mental desde la perspectiva de los determinantes sociales de la salud, desarrollando ideas y proponiendo soluciones a necesidades presentes en el territorio caldense, buscando con ello la posibilidad de continuar avanzando en la construcción de un tejido social incluyente.    

Tal es el caso del proyecto de intervención denominado: Educación inclusiva para la neurodiversidad liderado por su asistente de investigación, Viviana Andrea Arboleda Sánchez, estudiante de octavo semestre de psicología, el cual emerge de búsquedas personales, académicas y de los datos obtenidos en sus proyectos de investigación y ejecutados con el apoyo de una amplia comunidad de aprendizaje conformada por docentes de la UManizales y de otras instituciones vinculadas a la alianza SUMA, que le apuestan a mejorar la calidad de vida y la salud mental de los caldenses.  

Viviana Andrea Arboleda Sánchez, asistente de investigación, estudiante de octavo semestre de psicología. Líder del proyecto de intervención “Educación inclusiva para la neurodiversidad” galardonado al Premio Cívico.

Foto: cortesía

El proyecto de intervención “Educación inclusiva para la neurodiversidad” fue galardonado con el Premio Cívico Retos Objetivos de Desarrollo Sostenible, ODS; organizado por Manizales Cómo Vamos. Allí, ocupó el segundo lugar, por creer en la posibilidad de construir un mundo mejor que reconoce la neurodiversidad.

Dicho premio pretende impulsar iniciativas ciudadanas socialmente innovadoras de las organizaciones comunitarias, los colectivos ciudadanos y las asociaciones que trabajan de manera colectiva y participativa por mejorar la calidad de vida.

En palabras de Jéssica Valeria, la clave de la investigación está en “darle un uso social al conocimiento, al saber”, es decir, no basta con desarrollar una investigación y obtener resultados (datos), sino mirar cómo esa información sirve para formular propuestas que verdaderamente beneficien a las comunidades y generen un impacto social. Esto se traduce en términos de nuestros docentes investigadores y aliados de la Universidad Autónoma de Manizales, en la necesidad de realizar investigación orientada a la acción y la toma de decisiones (IAD).

 

Sobre la investigación

Con el propósito de conocer cómo emerge el proyecto de intervención acreedor del Premio Cívico, Jéssica expresa lo siguiente:

Umedia: ¿cómo surge la propuesta de investigación?

Jéssica: La propuesta de intervención surge por varias razones:

1.    La pasión que tiene mi asistente de investigación Viviana Andrea Arboleda Sánchez por el abordaje de la neurodiversidad, específicamente de la población en condición de autismo, sin su dedicación y entrega al proyecto esto no hubiese sido posible.

2.   El saber científico obtenido por medio del desarrollo de proyectos de investigación que abordan la salud mental de la niñez y la juventud, desde la perspectiva de los determinantes sociales de la salud, que analiza factores biológicos, psicológicos y sociales; allí se observó la necesidad de apostarle a la educación inclusiva para la neurodiversidad, partiendo de datos y hechos.   

3.  La trayectoria que tiene la Universidad de Manizales en el abordaje de la diversidad desde lo teórico-práctico, la experiencia del instituto DINA en el abordaje de niños con trastornos del espectro autista (TEA) y la experticia de Makarenko en el abordaje de niños con dificultades de aprendizaje y discapacidad.

¿En qué consiste la propuesta de intervención?

En desarrollar un programa de intervención neuropsicopedagógica para los niños, niñas y adolescentes con alteraciones en sus procesos psicológicos escolarizados de la ciudad de Manizales, específicamente con diagnóstico de trastorno del espectro autista (TEA).

 

¿Qué busca generar? 

Cambios en los espacios físicos de las instituciones educativas, principalmente en las aulas de clase, así como en las prácticas y métodos de enseñanza, a través estrategias innovadoras que les faciliten la asimilación de los contenidos académicos y la integración al ambiente escolar de los estudiantes en condición de autismo, fortaleciendo su aprendizaje y su adaptación al mundo neurotípico, como se denominaría en este caso a las personas que no tienen autismo.

Es posible afirmar que esta iniciativa consta de dos fases. La primera consistió en la etapa de evaluación, (caracterización de la población a través de pruebas neuropsicológicas, neurofisiológicas y ejercicios comunicativos. La segunda etapa constituye el plan de intervención, que es en la que estamos actualmente, se espera que los resultados de esta fase también sean difundidos en eventos de apropiación social del conocimiento, permitiendo que se divulguen los logros y se repliquen en otros contextos beneficiando a un mayor número de niños, niñas y adolescentes con alteraciones en sus procesos psicológicos, así como a sus parientes, cuidadores y docentes.

 

¿Qué propone la presente iniciativa?

 

La presente iniciativa propone reestructurar las prácticas y métodos de enseñanza a partir de estrategias innovadoras que trasciendan la verbalización y privilegien aspectos como la estimulación visual (Menezes,2005), generando un ambiente de educación inclusiva para los estudiantes en condición de autismo (Escribano y Martínez, 2013). Esto también incluye la modificación del espacio físico en el aula, donde los aspectos simbólicos se adapten de manera más predictiva y clara posible, simplificando el lenguaje, reduciendo la ambigüedad del entorno y reestructurando tareas o actividades a partir del pensamiento visual (Paula, 2016).

 

La investigadora considera que este proyecto permitió crear una comunidad de aprendizaje y extender los lazos con otras instituciones para dar respuesta a las políticas de apropiación del conocimiento de la UManizales y que, a partir de los desarrollos generados, se produzcan transformaciones sociales. “No sirve de nada un estudio que no aporte a la sociedad, por lo que la generación del aula interactiva es una muestra de que se puede dar un uso social al dato”, expresa Jéssica.