La UManizales se mira al espejo todos los días

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Transformaciones logradas a partir de las recomendaciones del Consejo Nacional de Acreditación y los pares académicos desde el 2014

Un elemento fundamental para la Universidad de Manizales en relación con su quehacer académico y con los métodos de planeación, es el proceso permanente de autoevaluación a partir del cual la Institución ha ido consolidando su capacidad de voltear la mirada hacia sí misma para evaluarse e identificar sus progresos, pero también sus necesidades de mejora.

 

Fruto de esta cultura de la autoevaluación y autorregulación, la Universidad ha ido obteniendo mejoras que se ven reflejadas en la calidad de sus procesos de docencia, investigación, proyección social y gestión como son la acreditación de la mayoría de sus programas de pregrado, la primera maestría virtual acreditada en el país, la certificación ISO 9001 en el 2017, entre otros.

 

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Certificado de calidad ISO 9001:2015s.

Guillermo Arias Ostos, responsable del aseguramiento de la calidad en la Universidad de Manizales, comentó que en estos procesos, ha sido muy importante la participación de toda la sociedad universitaria, que cada vez ha ido incorporando con más fuerza la cultura de la calidad y del mejoramiento continuo.

 

De acuerdo con María Piedad Marín Gutiérrez, directora de Docencia en la Institución, “hay fuentes de información de autorregulación muy importantes como las Pruebas Saber Pro, estas nos dicen cómo es el resultado de los estudiantes a nivel genérico, en materia de racionamiento cuantitativo, lectura crítica, y esa evaluación se convierte en una base para capacitar a los profesores o reorientar estrategias metodológicas de aula”.

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La evaluación de los procesos en la Universidad es una labor permanente de autorreflexión, a partir del cual se desencadenan procesos de mejora en todas las instancias.

Según el Consejo Nacional de Educación –CESU- las instituciones de alta calidad deben tener la capacidad para autoevaluarse de forma sistemática y permanente y generar con ello, planes de mejoramiento que impacten todos los niveles y ámbitos de influencia, sugiriendo que la autonomía universitaria va de la mano de la habilidad de las instituciones para autorregularse.