El ADN futbolero de Cristian Renato

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Cristian Renato nació en Montería (Córdoba) y siendo muy niño, él y su familia, integrada por sus padres y dos hermanos, tomaron la decisión de establecerse en Manizales.

Fotos: cortesía

 

Dirección de Comunicaciones y Mercadeo

 

A Cristian Renato Arenas Rodríguez, estudiante de segundo semestre del programa de Derecho de la Universidad de Manizales, la pasión por el fútbol se la transmitió su mamá. Desde sus 3 años, ella fue la primera persona que lo impulsó a jugar en una pequeña cancha que estaba cerca de su casa. Desde entonces, el papel de madre estuvo ligado al de entrenadora, cuando tomó las riendas de una escuela de formación en Caldas.

 

Los constantes entrenamientos familiares al lado de otros niños que querían aprender, le permitieron a Renato hacer parte de las divisiones menores del Once Caldas y hoy es el arquero del equipo de fútbol de la Universidad de Manizales. 

 

“Mi mamá con algunas vecinas de la comunidad manejaban la escuela de Once Caldas Minitas. Yo hacía parte de los entrenamientos y en ocasiones ella nos dirigió”, expresó el deportista de 24 años.

El lazo familiar y su pasión compartida por el fútbol, fue razón suficiente para que la familia Arenas Rodríguez emprendiera un proyecto denominado Fútbol Pasión Manizales, una escuela de formación dirigida por su hermano mayor Ronald David (integrante del equipo de fútbol sala de la UManizales) y el menor de la casa, Renato, en compañía de otros entrenadores de confianza, con los conocimientos necesarios para hacer parte de la formación de niños entre los 4 y 13 años. 


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La escuela, que fue creada hace 3 años, es apoyada por la Universidad de Manizales y otras empresas de la ciudad.

“Queríamos apostarle más a la formación de niños en edades chicas que a la preparación de jugadores que van para las competencias. Recibimos apoyo de la UManizales para que los niños puedan participar en los torneos”, dijo el guardameta cordobés.

 

El apoyo familiar siempre se ve reflejado, no solo por Magola, la madre, sino también por el padre, Ronald, quienes impulsan a sus hijos a ser los mejores en todo lo que emprenden, como cuando jugaron juntos, hace cuatro años, con Deportes Caldas. “Es la experiencia más bonita que he tenido. Somos una familia que va para todo juntos”, concluyó.

 

El deportista es apoyado con un descuento del 50% en el valor de su matrícula, una política institucional para promover la formación integral de sus estudiantes.