Cinco en todo

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Andrés Felipe Toro García, el estudiante con el mayor promedio en toda la Universidad, acredita su logro a la constancia y la disciplina.

Era martes 6 de octubre en la noche, familiares y amigos se llenaban de júbilo al escuchar el nombre de los estudiantes llamados a la tarima para recibir su certificado de excelencia, esos que se consiguen con un excelente promedio académico a base de esfuerzo, trabajo y mucha paciencia. Con cada nombre llegaba un merecido aplauso y uno que otro padre tratando de retratar el momento con una buena fotografía. Sin embargo, en algún punto de la noche los aplausos se vieron acompañados de una exclamación de sorpresa: a la tarima llamaban a un estudiante con un promedio de 5.0.

Andrés Felipe Toro García es el nombre del estudiante de sexto semestre de Ingeniería de Sistemas y Telecomunicaciones que se anotó cinco en todo. Si le preguntan cuál es la clave, su respuesta será la disciplina. “La disciplina tarde que temprano será inteligencia”, un dicho que menciona el estudiante como lema que inspira sus altas notas.

 

Pero debe haber más que eso, no solo siendo estricto con el estudio se logra una nota perfecta. Para alcanzarlo, se debe contar con motivación y pasión por lo que se estudia, y de alguna manera, crear un balance perfecto entre la vida universitaria y lo que hay más allá del aula de clase.

 

En palabras de Andrés: “Yo sólo estudio hasta los viernes, ya los sábados y domingos los dedico para mí. A viajar, a estar con mi familia y mis amigos. No todo es estudio”. Ahí la lección: la disciplina no solo aplica para la universidad. Según el estudiante con mayor promedio en el primer semestre de 2018, la constancia en otros aspectos de la vida sirve como inspiración y alivio para la vida atareada de un estudiante, llena de trabajos, parciales y exposiciones.

 

No todo es color de rosa, por supuesto, Andrés tuvo su bache en segundo semestre, cuando terminó con una “mancha” en su promedio. Un infame 4.57, la nota más baja en todos los semestres que ha cursado, nada mala, pero definitivamente un golpe al promedio general del estudiante, que acepta con dignidad: “Uno tiene que entender que a veces se gana y a veces se pierde”, expresa, como recordando una batalla perdida.

 

Para Andrés, su promedio y el de todos los que reciben un reconocimiento por rendimiento académico, es un logro no sólo para ellos, sino también un triunfo para la institución que representan, profesores y directivos que apoyan sus pasos y que les brindan a través de la educación, la posibilidad de ser cada día mejor condición humana.