Carlos Serrano, un hombre sin fronteras para sus sueños

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Con la difícil situación que pasaba Venezuela, en el 2015, Carlos tomó la decisión de establecerse por completo en Colombia, en busca de nuevas oportunidades laborales sin desligarse de esa pasión por el deporte, que desde muy joven se hizo visible. Fotos: cortesía

Dirección de Comunicaciones y Mercadeo

Para el 2013, Carlos Alfredo Serrano Torres hacía parte de la Selección Venezolana de Microfútbol y en representación de ella viajó a Apartadó (Antioquia) para la Copa Libertadores que se adelantaba en el interior del país. Esa, y la selección colombiana, fueron las invitadas para competir con el resto de los equipos nacionales. Un partido frente al Real Caldas fue la oportunidad para que Carlos Alfredo estuviera en el ojo de muchos técnicos colombianos.

Venezuela y Colombia se convirtieron en dos países con tres factores en común: una pelota, una cancha y las ganas de dejarlo todo en ella. Al poco tiempo conformó la nómina del Real Caldas y dos años después la del Real Cafetero. 13 fue el número que le dieron y desde entonces espera llevarlo en su espalda a donde vaya a jugar.

El mayor de tres hermanos, siempre tuvo el apoyo de su familia, en especial de su padre, quien también comparte un gusto cercano por el fútbol. “Yo era muy niño, no recuerdo algunas cosas, pero muchos de mis familiares decían que yo era de los que cogía un balón en tremendo sol de las 2 de la tarde y me ponía a jugar con él en una canchita que estaba cerca de mi casa”, contó el venezolano de 29 años.

Juventud y experiencia fueron las dos características por las que, sus ahora compañeros de juego del equipo de futsal de la UManizales, lo recomendaron para que fuera llamado a integrar la nómina titular del equipo. Muchos de ellos ya habían sido sus contrincantes en partidos anteriores cuando jugaba con el Real Cafetero.

Sus deseos de crecer también como profesional lo llevaron a ingresar al programa de Ingeniería en Sistemas y Telecomunicaciones de la UManizales. Gracias al apoyo brindado por la institución y a su habilidad con la pelota, Carlos recibe una beca del 100% en el valor de su matrícula.