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Manizales, lunes 3 de mayo de 2021. Quien haya conocido a Rafael Berrío Guzmán, empleado de la Universidad de Manizales por 26 años y quien falleció el pasado jueves 29 de abril en las horas de la noche víctima del cóvid -19 coincidirá en que lo apasionaban la música y el fútbol.

Padre de tres hijas, un matrimonio de 44 años y abuelo de ocho nietos, “Rafa” como le decían de cariño recorrió los pasillos institucionales con su radio en el bolsillo. Cuando no tenía  puestos los audífonos era fácil saber cuándo se acercaba pues su música lo delataba mucho antes de que pudiera observársele. Le gustaban todos los géneros, pero en especial la música de cuerda, los boleros, los tangos y el despecho.

Tocaba la guitarra, conformaba tríos itinerantes y cambiaba la letra de las canciones, su faceta musical era como su personalidad, descomplicada y auténtica. Fiel hincha del Once Caldas, equipo al que apoyó en las buenas y en las malas rachas, aprovechaba los descansos con sus compañeros para establecer conversaciones alrededor del fútbol y defender a su blanco del alma.

Sonriente, servicial, pacífico y conversador, perdió su lucha contra el cóvid a sus 66 años después de estar hospitalizado por casi un mes, así lo recuerdan algunos miembros de la universidad:

“Excelente compañero, siempre dispuesto a servir, iniciaba su labor con el radio en su bolsillo, se hacía querer porque era sumamente alegre, por eso los encuentros con él siempre terminaban en risas”, Ana María Cardona, compañera de trabajo.

“De Rafa recuerdo mucho su actitud de servicio, un hombre siempre dispuesto a servir al otro, desde tempranas horas de la mañana se notaba su interés por garantizar el primer café en el escritorio de todos los de su área de desempeño… en especial se esforzaba más por las  mujeres, nunca lo disimuló”, Maximiliano Bernal.

“Alegre, simpático, conmigo fue siempre muy abierto con su vida y constantemente me buscaba para que lo escuchara y aconsejara. También recuerdo que me regaló un cd de María
Dolores Pradera”, Martha Elena Hincapié, pensionada.

“Siempre estaba de buen genio, no se molestaba por nada, un buen compañero siempre dispuesto a escuchar, a charlar, y aprovechaba las situaciones para reírse de él mismo, que es algo que uno no ve con frecuencia”, José Adonais Muñoz, pensionado.,